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Panorámica para el Capítulo general de la Orden
1. Premisa
Por muy
sintética que fuera, una exposición descrictiva de la M.I. en las diversas
naciones de las distintas áreas geográficas de Europa, África, América, Asia
y Australia, resultaría larga y, en algunos aspectos, repetitiva. Trato de
indicar solamente algunas líneas temáticas a partir de las cuales poder
adquirir una visión de conjunto del camino de la Asociación, con sus impulsos
y carencias, con sus perspectivas y esperanzas.
Desde la fecha de la canonización de san Maximiliano (10.X.1982) hasta hoy, alrededor de 250 iglesias en varias partes del mundo están dedicadas a él. Gracias a esta repercusión, la M.I. va conociendo una discreta extensión territorial. Se encuentra presente en 46 naciones de los cinco continentes. Desde su nacimiento hasta hoy cuenta con 545 sedes canónicamente erigidas (si bien, no todas igualmente activas), 27 Centros Nacionales, con un total de 4 millones de inscritos aproximadamente.
Sin embargo, se trata de una presencia desigual, no homogénea. Variado es también el nivel de organización. Esta diversidad deriva de la naturaleza misma de la institución que, concebida por el padre Kolbe como “movimiento”, no tolera la rigurosidad de unas normas y la multiplicidad de estructuras. Además, se encuentra motivada por el distinto grado de sensibilidad de los animadores y de la diversa interpretación que – en diferentes contextos culturales –se considera predominante, si no exclusivo, en la figura del fundador. Se pasa de una M.I. intimista y devocional a una M.I. de dimensiones sociales, de una M.I. preocupada del tono de vida espiritual de sus miembros a una M.I. que trata de situarse en el horizonte cultural de la nación. Matices débiles y aislados, alejados de aquella perspectiva unitaria y dinámica de san Maximiliano que proponía a la Milicia como "una visión global de la vida católica, bajo una forma nueva, que consiste en la unión con la Inmaculada, nuestra Mediadora universal junto a Jesús" (SK2 1220, p. 2129).
2.
Líneas operativas de base
Tres importantes congresos internacionales de estudios, "La Mariología de san Maximiliano Kolbe" (Roma, Seraphicum, 1984), “San Maximiliano Kolbe y la Nueva Evangelización" (Niepokalanów, Polonia, 1994) y “El rostro actual de la M.I. ¿Cómo responder a la esperanza de la Iglesia en el umbral del nuevo milenio?” (Brasilia 1998) han proporcionado, con el tempo, un ulterior impulso al compromiso formativo y apostólico del movimento Mariano, profundizando las bases doctrinales y los horizontes operativos.
La M.I. estudia por todas partes –en algunos sitios, más o menos- vivir su dimensión eclesial, asumiendo como propio el programa pastoral de las diversas Conferencias Episcopales, en sintonía con las exigencias de la Nueva Evangelización. En primer lugar la formación, de cara a la construción de la fisionomía espiritual, doctrinal y apostólica del “Milite”. A partir de la identidad de sus miembros, la M.I. trata de aportar su contribución en las diversas áreas de acción: catequesis, compromiso social, iniciativas humanitarias, propuestas culturales. Integrando interioridad y acción, desarrolla sus programas alrededor de cuatro líneas fundamentales, apuntadas y propuestas por mérito del Centro Nacional italiano, en atención a los clásicos temas de fe, liturgia, testimonio, caridad:
dimensión
existencial:
reconocer en la consagración a Dios, por medio de la Inmaculada, el primado de
la vocación a la santidad;
dimensión eclesial:
vivir la consagración en la Iglesia, para amarla desde
dentro, como protagonistas, reconociendo y profesando la fe católica;
dimensión misionera:
participación, en el espíritu de la consagración mariana, al fin apostólico
de la Iglesia;
dimensión cultural:
testimoniar la consagración en la sociedad al servicio de la dignidad de la
persona, en un clima de fraternidad,
de acogida y de alegría.
La espiritualidad de la consagración a Dios através de la Inmaculada como fundamento del apostolado se sostiene y se propone a nivel divulgativo pastoral por una treintena de revistas que en diversas naciones llevan el nombre de "Caballero de la Inmaculada", conocida denominación de las primeras iniciadas por el padre Kolbe en Polonia y sucesivamente en Japón. Algunas de ellas son bastante dignas tanto por el contenido, como por el planteamiento gráfico, así, por ejemplo: Rycerz Niepokalanej de Niepokalanów y Santa Severa (Roma), Cavaliere dell’Inmaculada en Italia, Enmaculada en USA, Ó Mílite en Brasil (Santo André), Ó Cavaleiro da Imaculada en Brasil (Jardim da Imaculada), El Hijo de la Virgen en México, Seibo-no-Kishi en Japón, Sung-mo-ki-sa-hoi [Militia Enmaculadae] en Corea, The Crusader en Inglaterra, Enmaculada en la República Checa. De mayor relevancia es la revista Miles Inmaculatae, fundada por el mismo san Maximiliano sobretodo para sacerdotes y operadores pastorales, y que con el tiempo se convertirá en el órgano oficial del Centro Internacional M.I. Como "semestral de doctrina Mariana y de formación kolbiana”; con una tirada de 2.000 copias por número, se suma al itinerario eclesial de pronfundización en la mariología.
Medio específico de apostolado, no suficientemente fortalecido todavía, es la radio: "Radio Kolbe" en Italia (Sicilia y Campania), "Radio Niepokalanów" y "Telewizja Niepokalanów" en Polonia, "Radio Inmaculada" en Paraguay. San Maximiliano deseaba a los “Milites” “trabajadores del bolígrafo, del micrófono, de la pantalla y de cualquier otro medio de comunicación" (SK2 382, p. 806)), convencido de que "un misionero de este tipo conduce [ la religión] no solamente a las personas particulares, sino también a las masas" (SK 2 1193, p. 2077).
El Centro más avanzado en el sector de la comunicación social es el de Santo André, Estado de San Pablo en Brasil, donde la M.I. se presenta como una realidad eclesial reconocida y apreciada por cardenales, obispos y presbíteros, los cuales, con frecuencia, pasan a ser miembros y protectores. A nivel organizativo y promocional los laicos son también protagonistas mediante la presencia de un considerable número de parejas de esposos. El Centro dispone de una ámplia estructura con diversos oficios: secretaría general, sala de ordenadores, sala de envíos, sala de registros, sala de transmisión, sala de reuniones, oficio administrativo. Cada día trabajan alrededor de 60 personas, en una cantera permanente de voluntariado misionero, como expresión viva de la consagración a la Madre de Dios. En el sector de transmisiones colaboran unos cuarenta obispos, 140 presbíteros diocesanos y religiosos, 4 cardenales. Ellos son, principalmente, los garantes del contenido de los programas de "Radio Milícia da Imaculada", que transmite durante 24 horas, y a la que se enlazan otras doscientas radios católicas privadas. Desde el mes de abril de 1996, el Centro ha inaugurado un sistema de transmisión vía satélite que pretende alcanzar a todo el territorio brasileño.
A partir de enero de 1998, en el Centro de
Santo André se ha verificado un viraje imprevisto, autónomo y quizás
también autárquico: imprevisto en
cuanto no previsto ni nunca surgido, o encubierto, en la frecuencia del diálogo
Brasil-Roma, autónomo en
cuanto realizado unilateralmente por los responsables de Santo André
ocultándolo al Centro Internacional (no sé si también a la Curia General de
la Orden), autárquico (respecto al
govierno M.I.) en cuanto dirigido, ya desde ahora, y régimen propio como
Instituto de derecho diocesano. Han nacido los “Misioneros de la Inmaculada
– Padre Kolbe”, rama masculina de las beneméritas “Misioneras de la
Inmaculada – Padre Kolbe” fundadas en Italia por el P. Luigi Faccenda
OFMConv. El Presidente y Asistente Internacional solamente ha conocido esta
iniciativa por medio de la revista local
Ó Mílite. Naturalmente continúa el entendimiento y la colaboración con
aquel Centro, pero la situación objetiva local se encuentra tendencialmente
cambiada. Creo que este hecho debe ser considerado atentamente y con cautela.
3.
Relación con los Institutos de inspiración kolbiana
La panorámica mundial de la M.I. comprende también a los Institutos de inspiración kolbiana. Se trata de verdaderos
institutos de vida consagrata, seculares o religiosos, con una legislación autónoma,
nacidos del carisma de san Maximiliano Kolbe y centrados en su metodología
apostólico-misionera. Surgidos en épocas diversas y en naciones diferentes,
testimonian la riqueza de la inspiración kolbiana y ofrecen una válida
contribución a la causa de la Milicia de la Inmaculada, sin identificarse, sin
embargo, con ella.
Como Institutos religiosos:
a)
de derecho diocesano, las Religiosas
Franciscanas de la Milicia de la Inmaculada, surgidas en Japón en 1949, hoy
presentes también en Corea y Polonia;
b)
de derecho diocesano, las Hermanas
Menores de María Inmaculada, nacidas en Roma en 1983, presentes también en
Polonia, Estados Unidos de América, Turquía;
Como
Institutos seculares:
a)
de derecho diocesano, las Misioneras-Milites de la Inmaculada, surgidas en Italia (Catania
1950), con reciente apertura también en Méjico;
b)
de derecho pontificio, las Misioneras
de la Inmaculada-Padre Kolbe, fundadas en Italia (Bolonia 1954), operantes
también en Argentina, Bolivia, Brasil, California, Luxemburgo, Polonia;
c)
de derecho diocesano, las Educadoras Misioneras-Padre Kolbe, fundadas en Italia (Pergusa
1970).
Con todos existe una relación serena de colaboración y de entendimiento, incluso habiendo soportado algún gesto de doble intención y... poco elegante por parte de la responsable en la cúspide de uno de estos Institutos.
4. La Orden
y la M.I.
a) Consideraciones generales percibidas en mis contactos con Hermanos y operarios M.I. Se recogen un conjunto de afirmaciones quizás un tanto aproximativas, pero que incluso han de invitar a la reflexión:
* sobre la figura del Padre Kolbe
“un caso único”, dificilmente repetible;
“no estamos a su altura”;
* sobre la actualidad de la M.I.
“superada por otros movimentos”;
“no recae bajo la responsabilidad de la Orden”;
“con tendencia al devocionismo”;
“exceso de Marianidad en detrimento del cristocentrismo teológico y espiritual”;
* sobre la organización y los programas
“débil organización”
“carente de una propia línea catequética”
“no apoyada por expertos en el campo doctrinal”, etc.
¿Qué podemos decir?. Da la impresión que sean opiniones un poco sumarias y reductivas, que pueden esconder cierta desinformación y también quizás cierta indolencia de frente a las exigencias de una adecuada formación teológica en el centro de la identidad de nuestra familia franciscana. Con la M.I., el Padre Kolbe no nos ha entregado un “producto acabado”, sino un proyecto, siempre en elaboración y desarrollo en fidelidad al patrimonio del carisma franciscano y al magistero de la Iglesia, en camino con su espiritualidad y teología. La tesis kolbiana de la Inmaculada como “punto focal” entre teología, espiritualidad y apostolado (pensamiento de Pablo VI en la homilía de la beatificación), no se podrá comprender a fondo al margen del horizonte de la teología franciscana centrada en el primado absoluto de Cristo. Me parece que el tema Mariano, por estar en aquel “hilo de oro” del cual habla San Maximiliano, tendría que ser más fecundo y constante en el magistero de la Orden.
b) La actualidad de la M.I. se apoya en las raíces marianas de la Orden franciscana, según el pensamiento de san Maximiliano que, reflexionando sobre el “hilo de oro” de la causa de la Inmaculada, afirma: “Cada generación debe añadir la propia fatiga y los propios frutos a aquellos de las generaciones precedentes... Nosotros, ¿qué añadiremos? (...) Por esto, ahora se abre la segunda página de nuestra historia: esto es, sembrar esta verdad en los corazones de todos los hombres que viven y vivirán hasta el fin de los tiempos, y cuidar el crecimiento y los frutos de santificación” (SK2 486, pp. 989-990).
La M.I., - en cuanto“visión global de la vida católica bajo una forma nueva, consistente en la unión con la Inmaculada, nuestra Mediadora universal junto a Jesús” (SK2 1220, p.2129) – es una respuesta al“Nosotros, ¿qué añadiremos?" en un momento histórico en el cual, siempre con más frecuencia y sustancialidad, el magistero de la Iglesia hace referencia a la Madre del Señor, que es presentada por la reflexión teológica actual como “clave de lectura del misterio cristiano”.
c) La nueva identidad de la M.I.
la define el Decreto del Pontificio Consejo para los Laicos,
promulgado el 8 de enero de 1998, en donde
era aprovado al mismo tiempo los nuevos Estatutos generales. Ya no se trata más
de una “Pía Unión”, no es más un Movimiento. Se incorpora a la tipología
jurídica de las Asociaciones, con la
cualificación de Asociación
de fieles, pública y universal según la norma del can.
312, 1, 1° del CDC.
Sobre el alcance jurídico-pastoral de tal realidad disponemos ya de dos estudios firmados, el primero, por el P. Francesco D’Ostilio (alcance jurídico del Decreto), y el segundo por P, Jobe Abbass (relevancia jurídica de los nuevos Estatutos). Como novedad, se destaca que hoy la M.I. es constituida (no simplemente reconocida) por la autoridad de la Iglesia, como:
Asociación de fieles (abierta a todos: religiosos, contemplativos, clero diocesano, laicos);
pública: una y única en su denomenación, obtiene su configuración institucional de un Dicasterio de la Santa Sede que la ha declarado de derecho pontificio; por tanto, actúa nomine Ecclesiae, y posee personalidad jurídica de frente a los Ordinaros deocesanos y a las Conferencias Episcopales particulares;
internacional: en cuanto expresa una extensión geográfica de hecho, pero sobretodo porque se refiere a una ausencia de límites territoriales en el ámbito de la Iglesia.
Determinante, en esta consideración, es el hecho que detrás de la M.I. se encuentra la familia franciscana de los Hermanos Menores Conventuales. Por la autoridad de la Iglesia, la M.I. se garantiza por el patrimonio de doctrina y de santidad de la Orden Franciscana. Patrimonio no tanto como un bien inmóvil circunscrito al pasado cultural enrraizado con el ideal kolbiano, sino como un bien vital, savia que alimenta con el tiempo el proceso de crecimiento de la Asociación. Del reconocimento jurídico eclesial deriva un mayor motivo moral demás para que la Orden se ocupe efectivamente en asegurar a la M.I. formas concretas e idóneas de implicación, de asistencia y de promoción a nivel internacional, nacional, provincial y local.
d) Los nuevos Estatutos generales M.I. – Cuarenta y seis artículos formulados de manera simple y ágil, para presentar a la Asociación: naturaleza, fin, medios, formación de los miembros y apostolado, organización y gobierno. Con la dificultad de armonizar carisma e institución, estos miran, en síntesis,
a delinear la M.I. en su identidad histórica y en la riqueza de horizonte pastoral según el pensamiento del fundador;
a resaltar la unión de origen y de gobierno con la Orden, pero sin privatizar o identificar reductivamente la amplitud de carisma de la Asociación con el módulo franciscano;
a actualizarla a las perspectivas de la nueva eclesiología, sobretodo valorando el rol de los laicos.
5.
Congreso de Brasilia (5-12 octubre 1998).
Para entrar mejor en tales temáticas, hemos organizado en Brasil – come ha estado ya señalado- un congreso internacional sobre el tema: “El rostro actual de la M.I. ¿Cómo responder a la esperanza de la Iglesia en el umbral del nuevo milenio?” Del conjunto de las relaciones y de la confrontación de las diversas ideas en el aula, han surgido algunos aspectos de particular relevancia entorno a tres núcleos centrales: la Orden de los Hermanos Menores Conventuales, la figura del P. Kolbe, los laicos.
a) La Orden. Incomprensible sería S. Maximiliano sin su identidad franciscana. El desarrolla el carisma de la Orden a través de un triple itinerario: el camino del amor, el camino de la penitencia, el camino de Maria. Incomprensible también su visión mariana y particularmente la doctrina sobre la inmaculada, fuera del cristocentrismo de la escuela franciscana.
Entre nuestra familia y la M.I. existe un triple vínculo: de génesis histórico, de inspiración carismática, de continuidad de gobierno.
Los recientes estatutos confieren a la M.I. la nueva personería jurídica de Asociación de fieles pública e internacional, colocándola al servicio de la Sede Apostólica, de la cual ha recibido la misión de buscar sus propios fines a nombre de la Iglesia bajo la garantía de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales, a quien queda estrechamente unida, con la responsabilidad del Ministro General (cf. art. 25,26,45).
b) Padre Kolbe. Nosotros no estamos llamados a vivir tout court San Maximiliano, sino a inspirarnos en él. La herencia Kolbiana no es sólo un conjunto de cosas o actividades (periódicos, revistas, tv, radio), pues ante todo es un modo de ser, en un horizonte existencial que integra doctrina, espiritualidad y misión.
El tema mariano no agota la figura del P. Kolbe. San Maximiliano dice mucho más, no es sólo su inspiración mariana. Es su identidad, su figura global de apóstol, de santo, de mártir, de teólogo, de profeta en su integridad la que es necesario tener presente.
A la luz de la experiencia del santo, los temas centrales de la M.I. – consagración, comunión, apostolado – no vienen considerados en una visión jerárquica, sino como espacio vital de valores en un círculo que se regeneran y regeneran.
c) Los Laicos. También la M.I. debe saber acompañar los laicos en el paso de considerarlos como destinatarios a protagonistas de la vida eclesial. Camino que no es fácil, que requiere un compromiso primario de nosotros religiosos, que encontramos a veces dificultades en el organizar un itinerario formativo para laicos adultos.
Objetivamente constatamos que la M.I. se esfuerza todavía en ofrecer, en su conjunto, el rostro de una realidad eclesial dinámicamente orgánica, con una propuesta pastoral bien definida en su contenido y en su método. No ha producido hasta el momento programas sintonizados con el tema del protagonismo de los laicos según las orientaciones del magisterio de la Iglesia, que “pide a los laicos estar presentes en la enseñanza y en la creatividad intelectual, en los lugares privilegiados de la cultura que son en el mundo; la escuela y la universidad, los ambientes de la investigación científica y técnica, los lugares de la creación artística y de la reflexión humanista” (Chl 44). Son los mismos horizontes que con acento profético san Maximiliano indicaba, cuando con fecha del 22/03/1924, sesenta y cinco años antes de la Exhortación Apostólica de Juan Pablo II, escribía: “Con la ayuda de la inmaculada debemos tender a esto: que los fieles caballeros de la inmaculada se encuentren en todas partes, pero especialmente en los puestos más importantes como: la educación de la juventud, la dirección de la opinión de las masas, las bellas artes, para que en cada campo se conviertan en los pioneros y guías de la ciencia...en una palabra, la Milicia impregne todo y en un espíritu sano, cure , refuerce y desarrolle cada cosa para la mayor gloria de Dios por medio de la Inmaculada y para el bien de la humanidad (SK2 92, p. 430).
En línea
con tal exigencia, los actuales estatutos generales piden un oportuno período
de preparación para aquellos que quieren vivir la experiencia cristiana en el
surco del ideal Kolbiano. Más de
un centro nacional empieza a hacerse cargo de un
programa específico de formación, también en la perspectiva de una
participación más cualificada a la vida del grupo en una dimensión eclesial.
El centro nacional italiano esta trabajando tres importantes
iniciativas: a) Una escuela de formación para los animadores de la M.I.,
basada en un método simple de enseñanza: lectura de la Biblia y celebraciones
de la Palabra; b)
El proyecto formativo M.I., dirigido a los animadores laicos;
c) La regla de vida con el título: “Ama . Eso es todo”.
Itinerario del cristiano comprometido en la M.I.
Volviendo al campo de la profundización doctrinal, con base en las exigencias de la formación, se han realizados diversas iniciativas editoriales producidas por el centro internacional en el último trienio con la publicación de los siguientes volúmenes:
JEAN FRANCOIS DE LOUVENCOURT, O.C.S.O.,
Saint Maximilien Kolbe, ami et docteur de la priére, Roma 1998,
pp. 628. Obra
ya traducida y en revisión
para ser impresa en polaco (Niepokalanów), en inglés (Marytown, USA), en
italiano (Roma), en español (Roma).
AA.VV.,
Il volto attuale della Milizia
dell’Immacolata, a cura di Eugenio Galignano, Tai del convegno
internazionale di Niepokalanow (settembre 1994), Roma 1999, pp. 260.
AA.VV.,
San Maximiliano Kolbe e la Nuova Evangelizzazione,
a cura di Eugenio Galignano, Atti del congresso internazionale di
Niepokalanow (settembre 1994), Roma 1999, pp. 445.
6.
Realizaciones, perspectivas y problemas.
La
primera realización prevista de los estatutos a partir del congreso de
Brasilia, ha sido la constitución de un Consejo de presidencia internacional
(art. 33),compuesto en la actualidad de la siguiente manera:
Asistente
y presidente: Fr. Eugenio Galignano (Roma, Italia)
Vicepresidente:
Fr. Patrik Greenough (Libreville, USA)
Secretaria:
María Stella Benedetti (Lanciano, Italia)
Ecónomo:
Angelo Bonincasa (Roma, Italia)
Consejero:
Fr. Jobe Abbass (Halifax, Canadá,
residente en Roma)
Consejero:
Jan Olszewski (Polonia)
Representante
legal: Fr. Jobe Abbass.
La
presencia de tal organismo señala un elemento novedoso en la vida de la
asociación, entrando de esta manera, en una gestión colegial, de comunión y
corresponsabilidad. El consejo
reunido sólo en dos oportunidades, pero ya deja ver sus ventajas.
Su primer objetivo ha sido formular
un esquema orientativo que ayudará a los diversos centros territoriales
para la puesta en práctica de los estatutos generales.
Otra
realización: el reconocimiento jurídico del centro internacional.
Se trata del reconocimiento de la personería jurídica como
“Asociación religiosa” según las leyes del estado italiano, en paralelo y
como complemento de la identidad jurídica eclesial
obtenida con el decreto de aprobación
de los estatutos (8 enero 1998). A
tenor de las normas civiles , cada actividad comercial y editorial está
sometida a la autorización del tribunal civil , de la cámara de comercio, del
registro de la publicación periódica, con las consiguientes consecuencias y
obligaciones de carácter administrativo y fiscal como: declaración de las
ganancias, IVA, SIAE (Sociedad italiana de autores y editores), tasas, manutención
de los registros, etc. Cumplimiento
análogo han recorrido por ejemplo la
editorial Kolbe del centro nacional de la M.I. en Brasil, el centro nacional en
USA y el centro nacional italiano.
Para
el Centro Internacional la práctica
está en camino de acuerdo con la Orden y
después de algunos contactos informativos con dos estudios legales.
Entre
las Perspectivas , la más inmediata
y de mayor relieve es la lectura interdisciplinar
de los escritos Kolbianos. Es
un compromiso de gran dimensión, ya en estado avanzado, que compromete
diversas instituciones académicas: la Asociación
Mariológica Interdisciplinar Italiana, la Pontificia Facultad teológica
“Marianum” y la Pontificia Facultad Teológica de “San Buenaventura”. Un
equipo de estudiosos, (religiosos y
laicos, franciscanos y muchos no franciscanos), leerá desde diversas
perspectivas doctrinales el texto Kolbiano: dogmática, teología espiritual, ,
cristología, eclesiología, Sagrada Escritura, antropología, sociología,
mariología, catequética, ecumenismo, etc., para alcanzar si es posible, una
presentación global del pensamiento de san Maximialiano a la luz de la reflexión
teológica actual.
Será la respuesta a la exigencia de hermenéutica e inculturación de
las intuiciones del Padre Kolbe. Los
resultados de la “lectura” realizada de los estudiosos serán presentados
en un congreso internacional fijado para septiembre del 2001 con el tema
general: “San Maximiliano ayer y hoy. Aproximación interdisciplinar a su
personalidad y a sus escritos”.
Esperamos
que estas iniciativas nos ayuden, sobre todo a los religiosos de nuestra familia
a superar desmotivaciones, incertezas, retardos, inmovilismos en el confronto
con el patrimonio de doctrina y apostolado de San Maximiliano.
Vuelvo
a subrayar , para concluir, una urgencia práctica para todos evidente: la
pontencializacion del Centro Internacional.
En Roma nos encontramos desde hace ya unos años
en condiciones de soledad y
de precariedad. Es impensable que sólo la buena voluntad de una persona
pueda responder en forma adecuada a
las exigencias de animación y de
gobierno de una institución como la M.I. el centro no es una oficina burocrática
por horas, es un lugar de trabajo, de confrontación de propuestas ambiente de
relación cotidiana con aspectos diversos, también en consideración de las
urgencias – siempre mayores - nacidas
de la rapidez de las comunicaciones vía internet. Ya sólo el sistema internet exigiría la presencia de una
persona que se dedique a esto con competencia y continuidad. Se agrega a esto que con el nuevo reconocimiento
eclesial de la M.I. estamos llamados a tareas particulares
por el Pontificio Consejo para los Laicos y de parte de otras
instituciones eclesiales: a todos es necesario dar respuesta inmediata y
concluyente.
En
el desarrollo normal del trabajo de oficina nos hemos servido hasta el momento
de la colaboración esporádica de algún miembro de los institutos kolbianos y
de un par de laicos voluntarios. Se
requiere todavía la presencia efectiva, basada sobre criterios de
sistematicidad y continuidad. Lo más
conveniente sería la constitución en Casa Kolbe, ubicada en la Vía San
Teodoro de Roma, - sede histórica y ahora también sede legal (Estatutos
generales 37) de la M.I. – de una comunidad específica, como ya sucede en Marytown USA Y EN San Andrés Brasil,
reúne religiosos y laicos con ejercicio pleno y exclusivo a la obra.
Sería este un proyecto de M.I./3 en línea con los estatutos generales (art.
20), en torno al cual quiere trabajar prudentemente el Consejo de Presidencia
Internacional. Al mismo tiempo
esperamos que con la llegada del nuevo sexenio, el centro pueda disponer
al menos de una terna de hermanos para
formar un equipo de diversas lenguas.
En
caso contrario, se va al encuentro del riesgo de la ingobernabilidad, con el fenómeno
de “la fuga en adelante”.
Conclusión
Agredezco
al Ministro General y Moderador de la M.I., P. Agostino Gardin, por la acogida
comprensiva que ha dado en diversas
ocasiones a mis peticiones, a pesar
de las diversas prioridades y urgencias derivadas de su servicio a la Orden.
Agradezco los Ministros Provinciales que en manera directa o indirecta
sostienen el trabajo del Centro Internacional.
Quiero expresar reconocimiento particular los miembros del Consejo de
Presidencia Internacional por la contribución moral y de ideas que ofrecen para
el nuevo camino de la Asociación. Ellos
y yo sabemos que podemos contar con los
sacrificios, la oración y el estudio de
tantos humildes hermanos que de forma incógnita, en todo el mundo, llevan en el
corazón la herencia kolbiana.
A
la promoción jurídico-eclesial debe
ahora corresponder un empuje pastoral de la Milicia de la Inmaculada.
Protagonistas, por sentido histórico y responsabilidad de familia, no
pueden ser otros que los Hermanos Menores Conventuales.
Roma
3 de Octubre 2000
Fr.
Eugenio Galignano, OFMConv
Presidente y Asistente Internacional
De acuerdo con la norma de los Estatutos Generales de la M.I., art. 28, el presente texto ha sido leído, discutido y aprobado del Consejo de Presidencia Internacional, reunido en Roma en los días 9-11 de Octubre 2000.