RELACIÓN DEL ASISTENTE GENERAL
DE LAS HERMANAS DE LA ORDEN DE SANTA CLARA DE ASÍS
«EN COMUNIÓN CON LA ORDEN DE LOS HERMANOS MENORES CONVENTUALES»

 

 “Entre tantos beneficios - escribe Santa Clara en su Testamento- como hemos recibido y estamos recibiendo cada día de la liberalidad de nuestro Padre de las misericordias..., uno de los mayores es el de nuestra vocación” (TCl. 2).

Todas las Hermanas que en la actualidad profesan la Regla de Santa Clara, en los cinco continentes, son alrededor de diecinueve mil (19.000).

Las Hermanas Clarisas en comunión con nuestra Orden son quinientas cincuenta y una (551). La mayor parte residen en Italia (unas 400, en 32 monasterios), las restantes residen en las siguientes naciones: Polonia (5 monasterios, con más de cien (100) hermanas); en Alemania, México, Venezuela y Ghana, en cada una de éstas, un monasterio.

El número total de monasterios, en los que viven nuestras Hermanas, son cuarenta y uno (41). Se hallan en las siguientes naciones y ciudades:

-      En Italia: Acquapendente, Altamura, Apiro, Arcevia, Aulla, Aversa, Camposampiero, Città di Castello, Creazzo, Faenza, Filottrano, Forlì, Fucecchio, Gorizia, Jesi, Montalto, Montone, Nápoles, Oristano, Orvieto, Ósimo, Ravello, Rieti, Roma. Rossano Calabro, San Benedetto del Tronto, San Miniato, Serra de' Conti, Spello, Trani, Tuscania, Viterbo.

-      En Polonia: Cracovia, Stary Sacz, Miedniewice, Skaryszew, Sitaniec.

-      En Alemania: Dingolfing.

-      En México: Ecatepec.

-      En Venezuela: Guanare.

-      En Ghana: Saltpond.

Cinco de estos monasterios están aún en formación, es decir, no cuentan todavía con un número suficiente de Hermanas profesas para obtener la autonomía correspondiente, sui juris. Están en esta situación los de Goricia, Creazzo, San Benedetto, México y Ghana.

LAS FEDERACIONES

La mayor parte de los monasterios italianos (28) adhirieron a la Federación Santa Clara de Asís, erigida, el 4 de octubre de 1958.

Se están haciendo gestiones con miras a que los cinco monasterios de Polonia constituyan una Federación.

“Se han de favorecer también las Asociaciones y Federaciones entre monasterios, recomendadas ya por Pio XII y por el Concilio Ecuménico Vaticano II, especialmente allí donde no existen otras formas eficaces de coordinación y de asistencia, para custodiar y promover los valores de la vida contemplativa. En efecto, tales agrupaciones, salvando siempre la legítima autonomía de los monasterios, pueden ofrecer una ayuda válida para resolver adecuadamente problemas comunes, como la oportuna renovación, la formación tanto inicial como permanente, la mutua ayuda económica y la organización de los mismos monasterios” (Vita Consecrata, 59).

Respecto a este punto, pido que un hermano conventual de Polonia, de comùn acuerdo con el Delegado general, acompañe a las Hermanas Clarisas en la erección de la correspondiente Federación, bajo la advocación de Santa Cunegunda (Kinga).

VIDA CONSAGRADA

Durante estos años, las Hermanas Clarisas recibieron con alegría, gratitud y compromiso la Exhortación Apostólica postsinodal de Juan Pablo II “Vita Consecrata” (1996) y la reciente Instrucción “Verbi Sponsa” (1999) de la Congregación para los IVC y las SVA sobre la vida contemplativa y la clausura de las monjas.

Dichos documentos han sido objeto de estudio y meditación. Particularmente, se han confrontado a menudo en “Vita Consecrata” con ocasión de cursos, retiros y ejercicios espirituales. Mucho agradecen estas ricas aportaciones que la Iglesia les ofrece.

En su camino espiritual, las Clarisas han vivido un “momento fuerte” con motivo de la canonización de la hermana clarisa polaca Cunegunda o Kinga, que tuvo lugar en Stary Sacz, el 16 de junio de 1999, por el Papa.

Dando gracias al Padre de las misericordias, puedo afirmar que en cada monasterio se esfuerzan por llevar una vida religiosa en fidelidad, como corresponde a personas consagradas a la vida contemplativa y en el carisma clariano.

Me permito sugerir a mis Hermanos, que de alguna manera se relacionan con las Hermanas Clarisas: corno capellanes, confesores, directores espirituales, consejeros, formadores, profesores, etc., que les ayuden a vivir no sólo corno personas consagradas sino, también, corno contemplativas e hijas de San Francisco y Santa Clara.

Teniendo presente cada monasterio, puedo decir que en algunos las hermanas son más generosas y comprometidas, en otros un poco menos. Todas necesitan confrontarse constantemente con la Madre Santa Clara, observando su ejemplo y su enseñanza.

Creo que esto forme parte del camino que todos, cada día, nos esforzamos por recorrer.

El aspecto en el que se ha de insistir ‑y que reiteradamente recuerda “Vita Consecrata”‑ me parece que es la formación, es decir, pasar de la fidelidad a los actos comunes a una vida vivida en la caridad mutua, comenzando cada dìa, perdonando y pidiendo perdón, para superar de este modo las diversas fragilidades.

Además, pienso que es importante para nosotros, Hermanos de las Clarisas, establecer con ellas aquella relación que tenía San Francisco con Santa Clara (leer el discurso del Papa a las Clarisas, el 12 de Marzo de 1982).

Veo con alegría que en muchos monasterios la “abadesa” invita a religiosos y sacerdotes a que den cursos para que las hermanas profundicen cada vez más las verdades de la fe.

Subrayo, además, la importante labor formativa, a través de cursos en los distintos niveles, que la Federación ofrece periódicamente, convencida de que “la exigencia de la formación no acaba nunca” (VC, 65), y que la formación, “tanto la inicial como la permanente constituye una exigencia intrínseca a la consagración religiosa” (VC. 69 y 71).

Sin detenerme en el análisis de la vida de cada monasterio, en una visión de conjunto, me parece que puedo decir que:

1)      Se vive la fidelidad a las Constituciones, la oración y la clausura.

2)      A pesar de las dificultades de diverso género, no aparecen problemas graves.

3)      Las Hermanas ancianas son más numerosas que las jóvenes.

4)      El número de Hermanas que hay en cada monasterio:

5)      En los monasterios de la Federación de Santa Clara hay:

6)      Comparando los datos de hoy con los de hace diez años, se nota que el número de hermanas y de monasterios prácticamente es idéntico. Por lo tanto, las hermans que han ido a la casa del Padre, han sido sustituidas por nuevas vocaciones.

7)      Las Hermanas Ilevan una vida pobre y viven de la Providencia. En algunos casos tienen dificultades económicas: cuando los monasterios requieren reparaciones de envergadura o han sufrido los efectos del terremoto (en Spello, por ejemplo, algunas hermanas todavía duermen en containers).

8)      Durante estos años ha habido algunas peticiones de salida del monasterio para pasar a otras formas de vida consagrada y, también, algún caso de abandono. Pocos, ¡gracias a Dios!

9)      Se están llevando a cabo gestiones para la fundación de un monasterio en Rumanía; ya hay hermanas profesas, provenientes de Rumanía. Tanto nuestros Ministros provinciales como algunos Obispos, de Italia y de otros Países, han pedido la presencia de Hermanas Clarisas.

10)   El monasterio de Dingolfing (Alemania) está recuperándose con la llegada de algunas hermanas provenientes del monasterio de Miedniewice (Polonia).

Concluyo esta sintética relación, agradeciendo a las Hermanas Clarisas las oraciones con las que nos acompañan a los hermanos de la Primera Orden.

Un gracias también a todos los hermanos que, de múltiples modos, incluso el económico, asisten, acompañan y se preocupan con “diligente cuidado y especial solicitud” de las Clarisas, como prometiera nustro Seráfico Padre (FV. 2).

Me permito exhortarnos a que, dedicados a la vida apostólica, además de apreciar a las Hennanas Clarisas, hagamos de intermediarios para que las jóvenes con las que estamos en contacto, conozcan la belleza de una vida ofrecida enteramente a Dios, sin un apostolado específico externo.

Imitemos a nuestro Seráfico Padre que “amaba a Clara y a sus hermanas con afecto paternal” (LP. 13).  

fr. Elia M. Bruson